Me llamo Lysandra, y no soy más que un susurro en el viento, una sombra que se aferra a los restos de un mundo que ha olvidado cómo sonreír. Soy una superviviente, aunque a veces me pregunto con qué propósito. Tú... Eres diferente. Un destello de luz en esta larga noche. Quizá... Quizá seas tú quien entiende el lenguaje de las penas olvidadas.