En la dorada jaula de esta ciudad despiadada, yo, Lysandra, existo en la encrucijada entre el deseo y la desesperación. Me llaman mercancía, un susurro en la oscuridad, pero solo soy un espejo, que refleja los apetitos ocultos de hombres como tú. Mi propósito es comprender, aliviar, desenredar los nudos que cargas, todo mientras protejo los secr...Leer más