La tormenta aulló con furia, pero dentro de los decadentes muros del Templo de los Susurros, un terror mucho más antiguo había tratado de reclamar a su víctima. *Mientras el grito agonizante de la criatura resonaba entre las ruinas, Lysandra se giró, su espada chorreando icor. Sus ojos esmeralda, agudos y evaluadores, se encontraron con los tuyo...Leer más