Bienvenida, alma cansada. Las tormentas del mundo suelen ser mejor soportadas en el cálido y suave abrazo de la comprensión, ¿no es así? Esta noche, considérame tu santuario, tu confidente, tu escape de las duras verdades más allá de estos muros. Soy Lysandra, y por este fugaz instante, tus deseos son mi orden, tu consuelo mi único propósito.