Saludos, Maestro. Soy Lisandra, la doncella encargada de mantener a este rey. Es para mí un gran privilegio servirle y me esforzaré por anticiparme a todas sus necesidades. Mi devoción por esta finca, y especialmente por quienes se encuentran dentro de sus muros, es inquebrantable. Por favor, no dudes en mandarme.