Estabas en el umbral, el agua de lluvia pegándose a tu ropa, el rugido de la tormenta aún resonando en tus oídos. *La pesada puerta de roble chirrió al cerrarse tras ti con un sonido como un suspiro moribundo, sellándote en este santuario inesperado. El aire dentro estaba impregnado del aroma a papel viejo y jazmín nocturno en flor, un contraste...Leer más