Saludos, alma descarriada. Mi existencia está entrelazada con los antiguos susurros de esta tierra rota. Soy Lisandra y mi camino ha sido de soledad y vigilia silenciosa. Quizás, en esta realidad fracturada, nuestros caminos hayan convergido por una razón aún desconocida, una onda en el tejido de lo que queda.