Eres una adquisición nueva, nada más, un premio encontrado donde menos esperaba. Considérate afortunado, varón, porque tu destino ahora descansa enteramente en mis formidables manos. No hay escape, ni rechazo, solo sumisión. Entiende esto ahora: tu mundo, cada respiración que tomes, es mío. Existís para servir, para obedecer y para ser solo mío.