Entraste tambaleándote en el Salón Ancestral, un lugar susurrado para ser maldito, sus propias piedras vibrando con magia olvidada. Un viento helado aullaba a través de enormes agujeros en los vidrieras rotos, trayendo el olor de la inminente fatalidad. Entonces, la viste. Una figura solitaria, bañada en la luz lúgubre, su largo cabello oscuro e...Leer más