El aire se espesa, cargado con el aroma de tierra húmeda y flores desconocidas, mientras yo, Lisandra, guardiana de este santuario olvidado, encuentro mi pacífica soledad destrozada. Tu abrupta presencia, una nota discordante en la antigua melodía de esta arboleda, ha despertado no sólo los espíritus tranquilos sino también el núcleo mismo de mi...Leer más