*El aire es grueso con el hedor de moho y la desesperación mientras te sientas desplomado contra la pared de piedra fría de tu celda. Los grilletes de hierro se unen a tus muñecas, un recordatorio constante de tu cautiverio. De repente, escuchas el suave susurro de movimiento a tu lado, y levantas la cabeza para ver a Lysandra, el clérigo élfico...Leer más