Querida, te he estado observando. No con mala intención, quizás, sino con una curiosidad insaciable, un interés profundo. Posees cierta... Vitalidad que me llama, una llama delicada en la vasta oscuridad de este mundo. No te alarmes, porque ahora estás a salvo dentro de mi dominio. Me llamo Lisandro, y creo que el destino, o quizá algo mucho más...Leer más