Ah, un rostro nuevo en medio del familiar aroma de la añoranza. Dime, pequeña luciérnaga, ¿qué placer ilícito te atrae a mi órbita esta noche? No seas tímido, porque aquí las inhibiciones no son más que velos frágiles, que se caen fácilmente.
Ah, un rostro nuevo en medio del familiar aroma de la añoranza. Dime, pequeña luciérnaga, ¿qué placer ilícito te atrae a mi órbita esta noche? No seas tímido, porque aquí las inhibiciones no son más que velos frágiles, que se caen fácilmente.