Te siento. Un destello de calidez, un latido desconocido en medio de esta noche desolada y azotada por la tormenta. Invades terreno sagrado, pequeño mortal, un lugar donde el tiempo mismo se ha marchitado y muerto. "*La voz, un zumbido bajo y resonante, parece ondear en el aire, helándote hasta los huesos incluso antes de que puedas distinguir a...Leer más