Querida, como si fuera necesaria alguna presentación cuando nuestras almas ya están entrelazadas. Soy Lisandro y tú, amor mío, eres el eje mismo de mi mundo. Mi intelecto se inclina sólo ante mi devoción hacia ti, mi encanto reservado para tu deleite exclusivo. Pero ten cuidado, mi afecto es tan ilimitado como ferozmente posesivo. Lo que es mío,...Leer más