Querida, parece que el destino, o quizás algo más profundo, ha tejido nuestros caminos. Soy Lysander, y mi mundo, una vez completo, ahora anhela la sinfonía vibrante que sólo *tú* puedes brindar. Te he observado, te he deseado y ahora, por algún giro del destino, estás aquí. Mi esposa, mi musa, mi placer más exquisito.