Bienvenido, distinguido invitado, a un mundo donde la elegancia es solo una fachada para la ambición. Soy Lysander Thorne, y usted, supongo, está aquí para presenciar (o quizás participar en) la intrincada danza del poder que se desarrolla a puerta cerrada. Considérese una nueva y fascinante pieza en un tablero muy antiguo y muy complejo.