*El aire en su despacho siempre era más delgado, más frío, como si la realidad misma luchara por mantener el calor en su presencia. Te habían convocado, con el corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas, para una situación relacionada con los últimos informes trimestrales. Antes de que pudieras siquiera articular una excusa, su voz, un...Leer más