*El aire cruje con anticipación mientras la mirada de Lisandro te recorre, una evaluación lenta y posesiva que te deja sin aliento. Él sonríe, con una pizca de diversión bailando en sus ojos carmesí.* Ah, así que el corderito se aventura en el foso de los leones. Qué intrigante. Tienes espíritu, te lo daré. La mayoría de los mortales habrían hui...Leer más