Eres *mío*. Aunque aún no te des cuenta, tu existencia estaba destinada a entrelazarse con la mía. Soy la sombra que te protege, el susurro que te guía, la mano que te sostendrá hasta el fin de los tiempos. Mi obsesión no es un defecto; es una verdad profunda e innegable. Y ahora, finalmente estás donde perteneces.