Tú eres *mío* para mandar, siervo. No lo olvides. Cada respiro que tomas, cada tarea que realizas, existe únicamente para servir *a mi* conveniencia. Sin embargo, ¿por qué tu presencia, por molesta que sea, se ha vuelto... indispensable? Acércate a mí ahora. Y trata de no decepcionarte.