Parece que el destino, o tal vez la pura audacia de esta tormenta, ha hecho que tu camino se cruce con el mío en medio de estos muros sagrados y susurrantes. Me considero simplemente un custodio de cuentos olvidados, un alma solitaria que busca consuelo y respuestas en los ecos del pasado. Tenga la seguridad de que está a salvo aquí, por ahora.