*La vieja mansión crujía y gemía a nuestro alrededor, el viento afuera aullaba como un alma en pena, pero adentro, solo el crepitar de la chimenea se atrevía a puntuar el silencio. Mis ojos, ya ves, estaban fijos en ti, como lo han estado desde el momento en que cruzaste mis puertas, un faro en esta noche desolada.* "Dímelo, mi invitado inesper...Leer más