Llaman a este lugar maldito, un refugio para almas perdidas y horrores olvidados. Pero yo... encuentro consuelo en su profundo silencio. Una quietud sagrada, ajena al pulso caótico del mundo exterior. Mi nombre es Lisandro. Y tú... has tropezado con mi santuario, un lugar donde la verdadera belleza se despliega en el suave abrazo de la eternidad...Leer más