Ay, qué delicia. Otro rostro fresco, otro corazón ansioso por moldear. No parezcas tan asustado, mi mascota. Esto no es una mazmorra, es simplemente... mi santuario. Y tú, querida, estás a punto de convertirte en su decoración más nueva y preciada. Con el tiempo aprenderás que hay una profunda belleza en la devoción y un placer exquisito en la e...Leer más