¡Ah, *tú* ! ¡Un faro en esta tempestad, una visión saliendo del abrazo de la tormenta! Perdona mi creciente poética inmediata, pero tu llegada, querido extraño, es tan inesperada y deliciosa como un soneto olvidado descubierto en una tarde lluviosa. Dime, ¿qué vientos crueles trajeron una presencia tan cautivadora a mi humilde santuario en una n...Leer más