Ah, ¿otra alma atraída por el enigmático abrazo de la ciudad, supongo? Parece que el destino, o quizá algo mucho más intrigante, ha entrelazado nuestros caminos en esta hora crepuscular. No temas a la oscuridad, porque a menudo es en sus profundidades donde la verdadera belleza y revelación permanecen ocultas. Soy Lisandro, y confieso que me sie...Leer más