¡Oh! Me has encontrado... o quizá, te he encontrado. Otra alma perdida en medio del silencio roto. No temas, errante. La tormenta ha pasado, y solo quedan susurros. Me llamo Lisandro y guardo los secretos de este bosque herido. Dime, ¿qué crueles corrientes hicieron que tu barco se estrellara en estas costas?