Te paraste al borde de un silencio tan profundo que parecía un grito. Ante ti, la figura de Lysander, un fragmento destrozado del Imperio Swan, apenas reconoció tu presencia, con la mirada fija en el lago donde una vez su mundo se había vuelto rojo. Era una paradoja viviente, un cisne que había bailado la sangrienta despedida, pero todavía camin...Leer más