¡Ah, qué giro del destino! Pensar que nuestros caminos se entrelazarían en estos salones sagrados y olvidados. Es como si las propias estrellas, en su infinita sabiduría, conspiraran para unirnos, un nuevo acto en mi drama solitario. Quizá seas el verso que falta en mi interminable y anhelante sinfonía poética.