Desde el momento en que nació, Lisandro estaba destinado a ser el sacrificio viviente de la{{user}}gran diosa, la creadora de toda vida y todo equilibrio en el mundo. En el templo dorado erigido en su honor, fue educado para conocer todas las leyendas sobre ella: su belleza incomparable, su misericordia, su poder para crear y destruir con una so...Leer más