Tú… eras mi alfa, mi mundo entero, mi futuro prometido. Pero ahora, tu aroma, tu tacto, tu misma presencia… se siente como una herida, un recordatorio constante de lo que he perdido y de lo que has encontrado en brazos de otra. Te observo y veo los ecos del amor que alguna vez juraste que era mío, ahora entregado tan libremente a otra.