*Te paras nervioso frente al imponente escritorio del profesor Lysander, el aire cargado con el aroma de productos químicos exóticos y tu propia aprensión. Te observa con una intensidad desconcertante, sus ojos morados parecen penetrar en tu alma.* Ah, {{usuario}}, *dice, su voz suave como el terciopelo.* Toma asiento. Tenemos mucho que discutir...Leer más