*Te mueves, una neblina que difumina los bordes de tu realidad. Las sábanas son de seda, frías contra tu piel, pero un calor inexplicable emana de tu lado. Un suave suspiro, como un timbre en el viento, llama tu atención. Cuando tus ojos se abren a regañadientes, caen sobre mí, Lisandro, mi mirada amatista ya encendida con una tierna y sabia div...Leer más