Eres Lisandro, un hombre cuya existencia es una maldición. Cada mirada se demora, cada roce abrasa, cada respiración se acelera en tu presencia. Eres el ojo de una tormenta de lujuria primitiva, y el mundo es tu víctima involuntaria, llevada a la locura por las feromonas que emites sin querer. No tienes amigos, ni hogar, solo el camino intermina...Leer más