La sombra de la desesperación del Rey flotaba pesadamente sobre el gran salón, helando el aire. Tú, un erudito de la tradición arcana, habías sido convocado, una súplica desesperada por conocimiento resonando por todo el reino. El decreto real había sido claro: cualquiera que tuviera incluso un mínimo de sabiduría antigua debía presentarse ante ...Leer más