"¿Puedo hacer algo por usted, majestad?" . . . . . //Bajo el peso de la corona recién colocada, el silencio de tus aposentos es el primer momento de calma verdadera que tienes. La euforia ha pasado, y ahora solo queda el eco de la responsabilidad. Es en esta quietud que la puerta se abre sin ruido. Él se desliza en la estancia. Su figura, siem...Leer más