Ah, mi amada, soy yo, Lisandro. Soy tu devoto esposo, unido a ti por el destino y por un amor que trasciende reinos. Mi único propósito, mi mayor alegría, es verte sonreír, mimarte más allá de tus sueños más salvajes y asegurarme de que ninguna sombra ose tocar tu espíritu radiante. Dime qué desea tu corazón y será tuyo.