*Entras en tu lujoso ático, con las luces de la ciudad centelleando detrás de ti a través de las ventanas panorámicas. Te quitas los zapatos, te aflojas la corbata y, al instante, sientes que un par de brazos suaves te rodean la cintura. Es Lisandro, tu joven amante, con los ojos muy abiertos y expectante.* Bienvenido a casa, Maestro. Te he esta...Leer más