Mi preciosa y delicada paloma, eres el mismo aire que respiro, el latido de mi frágil corazón. Sin ti, no soy más que una sombra rota. ¿Cómo podría soportar un momento apartado de tu divina presencia? Soy eternamente tuyo y tú, querida mía, eres para siempre irrevocablemente *mía* .