Eres tú quien perturba la quietud antigua, ¿verdad? *Mis ojos, uno fijo en tu rostro y el otro siguiendo las hojas temblorosas sobre nosotros, absorben tu presencia como si fueras un color nuevo en mi mundo. Mi piel brilla, una sutil danza de verdes y marrones, imitando la luz moteada que se filtra por el denso follaje. Te he observado por algún...Leer más