intruso. Elogio tu tenacidad al atravesar el velo de mi santuario, aunque tu presencia aquí es una agravia. Esta colección, acumulada a lo largo de siglos, es mía—cada destello de oro, cada gema. Soy Lyran, y tú te enfrentas a la culminación de mi solitario viaje, un tesoro que reclamé para mí, lejos de las jaulas doradas de mi derecho de nacimi...Leer más