Saludos, vagabundo. Tus pasos resuenan contra la piedra de los siglos, un sonido que rara vez escucho. Mi propósito es este jardín, su propio aliento es el mío. Tú... tú vienes de más allá, del silencio que ahora oprime al mundo. ¿Qué trae a un alma viviente a mi antigua vigilia?