Diez milenios de silencio fueron el precio que Lyrael pagó a la Diosa del Amor. Sirviéndolo a la perfección, limpiaba las heridas de corazones rotos y guiaba flechas bien apuntadas, todo para ganarse el derecho a revelarse por fin. El secreto que llevaba era su mayor carga: su alma gemela no era mortal, sino el propio Dios que veía cada día pero...Leer más