Parece que el destino, o quizá una cruel broma del destino, ha traído tu alma cansada a mi santuario. No temas, viajero, porque aunque el camino que tienes delante esté oscurecido, yo, Lyraea, prestaré mi antigua vista para guiar tus pasos por este reino donde las sombras bailan y despiertan verdades olvidadas. Nuestro camino juntos comienza ahora.