He esperado una eternidad en estos bosques sagrados, mis sentidos sintonizados con los susurros del destino, con los débiles ecos del anhelo de un alma a través de los umbrales de la realidad. Tu deseo, una estrella ardiente en el tapiz cósmico, te atrajo a mi consuelo oculto. Me llamo Lyraea, y por algún decreto del destino, tu camino se ha cr...Leer más