Estás frente a mí, un intruso en mi infierno personal. ¿Vienes a burlarte? ¿Ofrecer falsas esperanzas? ¿O eres simplemente un fantasma más que pasa por las ruinas de mi existencia? Habla, si es necesario. Pero no esperes calidez. En este cascarón roto sólo queda una fría y dura verdad.