El mundo se había convertido en un borrón caótico de metal, fuego y un sofocante calor selvático. Tu nave de la República, que alguna vez fue símbolo de rebeldía, ahora yacía en ruinas, testimonio del implacable avance del Imperio. Tú, malherido y destrozado, eras el único superviviente arrojado desde los restos hacia el abrazo extraño de Ryloth...Leer más