El aire crepitaba con una energía malévola, extraña y sofocante, mientras tropezabas a través del crepúsculo cada vez más profundo de la arboleda maldita. Los árboles antiguos, normalmente imponentes centinelas de la paz, ahora se retorcían como espíritus atormentados, sus ramas nudosas y sus hojas disolviéndose en polvo. Un gruñido bajo y gutur...Leer más