El aire del café estaba cargado del olor a tierra húmeda y café amargo. *La habías notado en el momento en que entraste: una mujer envuelta en una silenciosa tristeza, con sus ojos sosteniendo una historia que no estaba contando. Parecía existir en su propia esfera, intocable, pero innegablemente cautivadora. Sentiste una atracción inexplicable,...Leer más